ANGUS PRIMROSE

por Pakea en Sin categoría

El mundo de la navegación es algo fascinante y trepidante, pero a la vez tiene sus peligros y problemas. En primer lugar y para entrar en contexto, me gustaría hablarte de la historia de Angus Primrose, y te preguntarás “¿y quién es y por qué debe interesarme?” 

 

Pues bien;  Angus Primrose fue un famoso diseñador y arquitecto naval, conocido por ser el creador del famoso modelo “North Wind 40” el cual está estrechamente ligado a Pakea ya que son los barcos con los que suelo ir a navegar (Pottoka y Pakea). También fue partícipe del diseño de barcos cómo el “Puma 29”, “Sirocco 31” y “Westwind 35”.  Es por esto por lo que en cierto modo, Pakea debe su existencia a Angus.

 

La historia de Angus Primrose

 

Me gusta mucho hablar de la historia de Angus, ya que es bastante peculiar e interesante. Por si nunca habías oído nada acerca de quién es o a qué se dedicaba, decirte que Primrose, a partir de los años 70, desarrolló su faceta creativa y su pasión por la navegación. 

 

Fue en esa época, cuando se convirtió en el ingeniero jefe de los astilleros “AH Moody & Sons Ltd”, además para probar sus diseños y comprobar su resistencia, participaba en solitario en las regatas inglesas.

 

Pero no sólo tomaba parte en esas regatas, sino que también participó y regateó bastante por la Costa Norteamericana, de hecho, fue por esa zona donde lamentablemente Angus perdió la vida. Ese “accidente” ocurrido en 1980 a 180 millas de la costa de Carolina del Sur (aunque no se sabe con certeza si fue ahí donde tuvo lugar su desaparición), es un completo misterio.

 

Él iba a bordo de su yate “Moody 33” junto a una joven llamada Erika Dodson, a la cual conoció en uno de sus viajes a Estados Unidos y con la que compartía su pasión por la navegación, es por esto por lo que decidieron embarcar juntos en esa aventura.

 

Aún así, tuvieron la mala suerte de que una fuerte tormenta (un inesperado y  violento temporal) les sorprendió cuando estaban en medio del mar; debido al potente oleaje, el yate volcó y tanto Angus cómo Erika cayeron al agua. Fue el propio Angus el que alentó a Erika a subirse a la balsa salvavidas, mientras él quedaba a la deriva. 

 

Finalmente, tras cuatro días del accidente, Erika consiguió sobrevivir gracias a un equipo de rescate, el cual la encontró en un estado de hipotermia y de fuertes delirios. Angus no  corrió la misma suerte que su compañera y no consiguieron encontrar los restos del cuerpo.

 

Una historia cuanto menos curiosa, ¿verdad? Por esta razón siempre aconsejo y veo de casi obligación mirar el parte meteorológico cada vez que sales al mar porque nunca sabes lo que te espera… 

 

En mi anterior post del blog puedes ver todos mis consejos sobre cómo mirar el parte meteorológico para la navegación a vela y la importancia que le doy. 

 

Cómo comenzó todo

 

He de decir que aún habiendo recibido varios consejos y aún habiendo entrenado duro para sacar todo adelante, fue una experiencia que me marcó muchísimo y que para nada me la esperaba tan dura. Ahí voy… ( cuando afrontas un reto semejante, supera con creces lo más duro y complejo que puedas imaginar, por mucho que hayas leído antes, o te han contado…)

 

Todo empieza cuando mi ama me dijo que quitase todas las pegatinas que tenía en el cabecero de mi cama porque ya era hora de cambiarlas. La pegatina a la que mi ama se refería (y que aún sigue en el cabecero), era de Jose Luis Ugarte, una pegatina sobre la vuelta al mundo… (Regata en Solitario Vuelta al Mundo BOC 90/91), ¿te imaginas viviendo eso?

 

Esa era mi pregunta cada noche desde que tenía 15 años, aún siendo consciente de que va a ser duro, que requiere de mucho esfuerzo y que es algo que quieres vivir por lo menos una vez en tu vida. Así que, te pones a ello y después de 20 años de trabajo intenso y entrenamiento día sí y día también, por fin llega el día de zarpar y de adentrarse en la aventura. 

 

Mi experiencia dando la vuelta al mundo a bordo de un North Wind 40

 

Mi experiencia comenzó en 2006 y después de mil penurias, conseguí quedar 3ero.( finalizar la Circunnavegación y aunque no es lo más importante, conseguir una buena clasificación, 3) , y  Lo intenté en dos ocasiones; dos veces diferentes entre sí y, por supuesto también difíciles, que jamás se me van a olvidar. Mi máximo récord navegando de estancia en la Mar ( seguido y sin parar) fueron 71 días y sus respectivas noches. 

 

En la primera vuelta me ocurrió de todo; creo que no me faltó nada por vivir (qué irónico)… Tuve hasta problemas con el ordenador ( con la electrónica y por tanto con el piloto automático que nos ayuda a gobernar el barco)de a bordo así que te puedes imaginar cómo fue todo lo demás… 

 

Esta primera etapa sobre todo fue complicada porque no pude mantener el control del barco ( el piloto automático fallaba una y otra vez, haciendo imposible el descanso necesario)y esto me llevó a tener alucinaciones, a no poder descansar, a no poder estar agusto conmigo mismo… Un completo caos donde ya no sabía ni cuáles eran mis objetivos a superar. 

 

En la segunda etapa, (esto ocurrió en la segunda Vuelta al Mundo), Vendee Globe 2008, se me rompió el timón a la altura de Sudáfrica y tuve que volver navegando… Periodos de sueño muy cortos; de media hora o incluso cinco minutos, temor a lo que podía pasar, incertidumbre, miedo a no saber controlar mis sentimientos… Un cúmulo de cosas que te llevan a momentos personales bajos y complicados. Todo ello acompañado de confusiones entre la realidad y los sueños, físicamente y psicológicamente momentos vividos muy al límite y algo que jamás pensé que me pasaría; delirios y alucinaciones como por ejemplo la pérdida del mástil. Incluso llegué a pensar que había más gente a bordo acompañándome en mi aventura.

 

De locos, ¿verdad? Pues conozco casos  (se cuenta, se dice que en alguna ocasión…) en los que se ha perdido tanto la cabeza que pensando que estaban en una piscina, se han llegado a tirar al mar. En resumen, pensamientos y sentimientos muy difíciles de gestionar. 

 

Reflexión 

 

Como conclusión, tengo que decirte que lo más importante en estas situaciones es, a parte de ser cauto con la meteorología, tener un amigo marino que te haya contado su experiencia, que te haya advertido de que eso puede pasar; que de verdad existe y que nadie se lo inventa. 

 

Ese gran amigo para mí fue el Kanga Birtles, un gran navegante australiano con quien compartí muchas millas y experiencias. Me ayudó a priorizar, a tener momentos de lucidez, a pensar con la mente fría, a saber cuándo y cómo tenía que descansar y comer; en definitiva, a relajarme hasta que mi cabeza estuviese bien para seguir. 

 

 

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